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Urueña y Calonge son las dos villas del libro de España, pero la idea nació en Hay-on-Wye y se ha extendido por medio mundo. Un recorrido por los pueblos donde los libros son los protagonistas.

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¿Cuántas casas de escritoras crees que se pueden visitar en España? Si piensas en casas-museo, probablemente algunos de los primeros nombres que te vengan a la mente sean los de Cervantes, Lope, Lorca, Machado o Unamuno. Y es que, de todas las casas y fundaciones que forman la Asociación de Casas-Museo y Fundaciones de Escritores (ACAMFE), solo dos llevan el nombre de una escritora, Zenobia Camprubí y Carmen Conde, y en los dos casos junto al de su marido, Juan Ramón Jiménez y Antonio Oliver.
Pero, además de esas dos, hay más casas de escritoras de las que parece, y también museos que guardan sus mesas de trabajo, sus cartas y sus libros. Aquí van los de ocho escritoras, ordenados por el año en que nació cada una: de Teresa de Jesús a Carmen Martín Gaite, más de cuatro siglos de literatura escrita por mujeres.

El Monasterio de la Encarnación, en Ávila, donde vivió Teresa de Jesús. Foto: Elena F D (dominio público).
01 · ÁVILA
En Ávila, Teresa de Jesús está en todas partes, y no es casualidad que el Día de las Escritoras se celebre cada octubre en torno al 15, el día de su festividad. El Convento de Santa Teresa se levantó en el siglo XVII sobre la casa en la que nació en 1515 (donde estaban las habitaciones de su nacimiento hay hoy dos capillas), y en su cripta está el Museo de Santa Teresa. A pocos minutos queda el Monasterio de la Encarnación, donde vivió 27 años y cuyo museo conserva recuerdos suyos y de San Juan de la Cruz.
Los detalles de la visita están en nuestra ficha de la casa natal de Santa Teresa de Jesús, y si prefieres que te lo cuenten, en nuestra sección de rutas encontrarás la ruta literaria de Santa Teresa de Jesús por Ávila, que incluye la entrada al convento.
Y si quieres seguir sus pasos fuera de Ávila, puedes recorrer la red Huellas de Teresa de Jesús, que desde 2015 une las ciudades ligadas a su vida y a los conventos que fundó. Funciona un poco como el Camino de Santiago: en las oficinas de turismo de cada ciudad te sellan una credencial, y si visitas al menos cuatro, en dos comunidades distintas, en Ávila te entregan la distinción del peregrino.
02 · PADRÓN
La Casa da Matanza, en Padrón, fue el último hogar de Rosalía de Castro. En ella vivió con su marido, el historiador Manuel Murguía, y sus hijos, y en ella murió en 1885. La planta baja está dedicada a su vida y a su obra, y la primera recrea una casa de la época, con la cocina, el comedor, los dormitorios y una biblioteca. No te vayas sin pasear por el jardín, que en tiempos de Rosalía era una huerta y hoy conserva tres árboles catalogados como singulares: la higuera de Rosalía, la camelia que lleva su nombre y el laurel de los poetas.
Si te quedas con ganas de más, la Fundación Rosalía de Castro propone un roteiro (una ruta, en gallego) de unos tres kilómetros por el Padrón rosaliano, que pasa por el cementerio de Adina, donde estuvo enterrada hasta que en 1891 trasladaron sus restos a Santiago. Y para preparar la visita, encontrarás todos los detalles en nuestra ficha de la Casa-Museo Rosalía de Castro.

La Casa da Matanza, en Padrón, donde murió Rosalía de Castro. Foto: Iago Pillado (CC BY-SA 3.0).

La casa de la calle Tabernas, en A Coruña, sede de la Real Academia Galega. Foto: Jglamela (CC BY-SA 4.0).
03 · A CORUÑA
En A Coruña, la casa de la calle Tabernas en la que Emilia Pardo Bazán pasó su infancia es hoy su casa-museo y la sede de la Real Academia Galega. Guarda sus manuscritos, sus muebles y cerca de 8.000 libros de su biblioteca, y aunque ahora está cerrada por obras, puedes recorrerla con la visita virtual de su web. Te lo contamos todo en nuestra ficha de la Casa-Museo Emilia Pardo Bazán.
A unos kilómetros, en Sada, están las Torres de Meirás, que levantó junto a su madre sobre una antigua fortaleza, en la finca familiar en la que se había casado con 16 años. Años después de su muerte se convirtió en la residencia de verano de Franco, y hoy es de titularidad pública. La visita, con reserva previa en la web del Concello de Sada, recorre sobre todo el exterior, aunque en el vestíbulo un panel recuerda dónde estaba su escritorio. Y en la capilla sigue el sarcófago que encargó para su entierro, vacío porque nunca se cumplió su deseo de descansar allí.
04 · L'ESCALA
Caterina Albert publicó Solitud, una de las grandes novelas de la literatura catalana, con un nombre de hombre: Víctor Català. Nació en 1869 en L’Escala, en la Costa Brava, y aunque pasó muchas temporadas en Barcelona, murió en su pueblo, que hoy le dedica varios espacios. En el Alfolí de la Sal, el antiguo almacén de sal del puerto, el Espai Víctor Català da a conocer su obra.
Otro de ellos es el Clos del Pastor, una casa con jardín modernista que una admiradora suya, Antònia Bartomeu, mandó construir en 1915 para celebrar tertulias literarias y que años después le dejó en herencia. Se visita con reserva previa. Y en el cementerio marinero del pueblo puedes visitar su tumba.

El Clos del Pastor, en L’Escala, la casa con jardín que Caterina Albert heredó de una admiradora. Foto: Enric (CC BY-SA 4.0).

La casa-museo de Moguer, en la antigua calle Nueva. Foto: Gabrielmondoz (CC BY-SA 4.0).
05 · MOGUER
En Moguer, la casa en la que Juan Ramón Jiménez pasó su infancia y su juventud es hoy la Casa Museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez, y fue el propio poeta quien quiso que el nombre de su mujer fuera delante del suyo. Zenobia Camprubí fue escritora y traductora: desde 1913 tradujo con él al poeta indio Rabindranath Tagore, y gracias a esas traducciones la obra de Tagore llegó a España y a Hispanoamérica.
En la casa se conservan los muebles y objetos personales de su piso de Madrid, que tuvieron que abandonar al exiliarse en 1936, y la gran biblioteca del poeta. La visita gira sobre todo en torno a Juan Ramón, pero son los diarios y las cartas de Zenobia los que mejor cuentan la vida de la pareja. Toda la información de la visita está en nuestra ficha de la Casa-Museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez.
06 · CARTAGENA
Carmen Conde, la primera mujer que entró en la Real Academia Española, nació en Cartagena en 1907, y su ciudad le dedica un museo y una ruta. El Museo Carmen Conde–Antonio Oliver, en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy, reconstruye la sala de estar y el despacho de su última casa, en la calle Ferraz de Madrid, con los muebles, los cuadros y los objetos que ella misma donó. Entre ellos están su máquina de escribir y la fotografía del día en que ingresó en la Academia, en 1979.
Las visitas son guiadas, en fechas concretas y en grupos de diez personas, con reserva previa. Y si después quieres seguir sus pasos por la ciudad, el Patronato Carmen Conde–Antonio Oliver, que gestiona el museo, ha publicado una ruta literaria autoguiada por el casco antiguo que termina en el muelle, con vistas al astillero en el que escribió los poemas de Brocal, su primer libro.

El despacho de Carmen Conde, reconstruido en el museo de Cartagena. Foto: Ayuntamiento de Cartagena.

El patio del Institut d’Estudis Catalans, en Barcelona, que acoge el Espai Rodoreda. Foto: Marion Moseby (CC BY-SA 4.0).
07 · BARCELONA
Mercè Rodoreda escribió buena parte de su obra en el exilio, y la sencilla mesa de pino que entonces le servía de escritorio se conserva hoy en el Espai Rodoreda del Institut d’Estudis Catalans, junto a su silla, sus máquinas de escribir, sus cartas y sus fotografías. En el mismo edificio, el Jardí Mercè Rodoreda, uno de los pocos jardines colgantes de Barcelona, reúne las plantas que aparecen en sus libros, de las camelias a los granados, cada una acompañada del fragmento en el que la nombra.
Las visitas son guiadas, en grupos de 15 personas y con inscripción previa. Y para conocer su Barcelona, la Fundació Mercè Rodoreda propone en su web tres rutas para hacer por tu cuenta, que van de los jardines de su infancia en Sant Gervasi a la Gràcia de La plaça del Diamant.
08 · EL BOALO
Carmen Martín Gaite nació en Salamanca, pero su refugio estaba en la sierra de Madrid, en la casa familiar de El Boalo. Allí solía trabajar en el despacho de su padre, donde escribió libros como Retahílas, y la casa conserva su biblioteca, sus fotografías y sus recuerdos familiares.
Se puede visitar gracias al empeño de su hermana, de la Fundación Martín Gaite, con sede en la propia casa, y del Ayuntamiento. Las visitas son guiadas, en fechas concretas y con una persona cercana a la familia, así que conviene reservar con tiempo. Toda la información de la visita está en nuestra ficha de la casa familiar de Carmen Martín Gaite.

La primera planta de la torre, con su biblioteca, en la casa familiar de Carmen Martín Gaite en El Boalo. Foto: Fundación Martín Gaite.
Y ahora, ¿te atreves?
Ocho escritoras, pero la lista podría ser mucho más larga: de muchas solo queda una placa, una calle o una estatua, y algunas casas ni siquiera se pueden visitar, como la de Concha Espina en Mazcuerras, el pueblo que inspiró La niña de Luzmela. Nosotros seguiremos buscando. ¿Conoces alguna casa o algún museo dedicado a una escritora que no esté aquí? ¡Cuéntanoslo en los comentarios!
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